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Conoce la vida del padre José María Vilaseca

El padre Vilaseca es el fundador de la Congregación de los Misioneros de San José y la Congregación de Hermanas Josefinas.





Si formas parte de la comunidad del Colegio Hispano Americano, seguramente habrás escuchado sobre el padre José María Vilaseca. Hoy te invitamos a conocer más sobre el fundador de la Congregación de los Misioneros de San José y la Congregación de las hermanas Josefinas.



Biografía del padre Vilaseca


José María Vilaseca Aguilera nació en el Municipio de Igualada en Barcelona, España, en el año de 1831. Fue en su ciudad natal donde se inclinó por los estudios religiosos y también en prestar servicio a la Iglesia.


El padre Armengol lo invitó a México en el año de 1853, y de este modo ingresó a la Congregación de la Misión, profesando como religioso vicentino. Fue hasta 1856 que se ordenó sacerdote.


A partir de este momento, el padre Vilaseca desarrolló en México una importante obra de defensa de la fe, dirigida, de manera especial, para honrar a la Virgen María. Esta obra consistió en publicaciones y escritos inspirados en el deseo de conocer, amar y difundir la devoción a San José:


“La gracia que Ella nos concediera fue, al habernos comunicado un grande amor hacia el señor San José y grandes deseos de darlo a conocer”:


En julio de 1871, comenzó a circular la publicación de “El Propagador de la devoción al Señor San José”, la cual consistía en una “explicación clara y sencilla de sus gracias, dones y privilegios y excelencias”, que hasta la fecha, se sigue publicando. 


En 1762, su amor y devoción a San José lo llevaron a fundar distintas obras, todas esta en torno a la espiritualidad y patrocinio de San José:


La Asociación Universal de los Devotos del Señor San José

El Colegio Clerical del Señor San José

Los Misioneros Josefinos

Las Hermanas Josefinas.


Lamentablemente, en 1873 fue víctima de la persecución religiosa, por lo que se va de México, no sin aprovechar el viaje para consolidar diferentes obras y solicitar la aprobación pontificia para los institutos josefinos, que lograría hasta el año 1903.


El padre Vilaseca murió en 1910 en la Ciudad de México. De él declara el padre Antonio Rivera, misionero josefino: “fue un discípulo misionero de Jesús, apasionado por la salvación de los más humildes y necesitados, escritor fecundísimo y que vivió en situaciones “verdaderamente difíciles; su gran corazón de fundador y padre, de educador y misionero”.


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